miércoles, 30 de enero de 2019

Casi Doctora de profesión, de oficio, casi Chef

Los días se repiten de Lunes a Sábado.
Una manzana golden, traslado a la Universidad de siete a dos de la tarde, luego salir volando al hospital que está a cien kilómetros de distancia.
En el trayecto y escasos metros de la universidad estaciono el auto en un autoservicio express y me dispongo al ritual diario de las dos con diez... preparar mis sagrados alimentos. 

Ingredientes:
Sopa Maruchan
Agua caliente (la necesaria)
tenedor (no es opcional)

Modo de preparación:
Retirar la envoltura plástica, semi abrir el sello protector, con precaución poner el vaso en la boquilla del agua para café y verter el líquido caliente. Cubrir el protector utilizando un tenedor.
Pasar a caja y liquidar. Salir con el preciado contenido y esperar el tiempo de cocción.
Tempo de cocción, tres minutos aproximadamente.
Servir caliente.
P.D. ¡Importantísimo!, degustar en el camino.

Clase en el hospital a las dos con treinta, jamás llego puntual y hasta el día de hoy de los veintidós alumnos, ¡nadie lo hemos logrado!.

Entre clases y castigos termino cerca de las ocho y nuevamente vuelo al siguiente hospital que está en el estado vecino, mi guardia empieza a las ocho y vengo estacionando a las nueve, de repente se me atraviesa una tiendita de autoservicio y me digo.
-¡Está bien!, es rapidito.
Un yogurt, de esos de los que tienen tapita de cereal, a caja, liquido, camino, casi corro al hospital y voy preparando mi cena.

Ingredientes:
Yogurt con ceral

Preparación:
Separar la tapita de cereal, despegar la cucharita y armarla, abrir el yogurt desprendiendo su sello y verter el cereal, mezclar con la cucharita que trae y listo.
Servir en frío.
P.D 2. ¡Importantísimo!, nuevamente degustar en el camino.

Hacer mi guardia hasta la una de la mañana.

P.D 3. Los castigos generalmente son; atender a los pacientes del sexo opuesto, en mi caso a los hombres y casi seguro que tendré que introducir sonditas. 😒


La cita es con Mar, en su blog, La Bitácora

viernes, 28 de diciembre de 2018

Sí, lo reconozco, tengo un carácter endemoniado cuando me enojo

Desde hace tiempo corre la leyenda distorsionada porque va de boca en boca de la dulce Caperucita Roja, pero nadie sabe lo que realmente sucedió.

En efecto, era una dulce niña que entró en la adolescencia, estaba feliz con esa nueva etapa que iba a descubrir, llegar a casa más tarde, tener el poder de dormir a la hora de los adultos, conocer, descubrir y explorar y ¿por qué no?, experimentar con alguno que otro señorito.

La cosa parecía ir viento en popa, pero sucedió que la abuela, con la cual no llevaba una relación muy estrecha como se especula por ahí, decidió justo el día que descendió mi periodo y con ello el trauma por el hecho, marcarme como si fuera una res haciéndome poner una caperuza roja, señal de mi adultez, pero con ello me exponía a todo el que me viera, tal vez por eso, cuando llegué a su cabaña y la vi bañada en sangre, alguna de sus ropas destrozadas y poco más, no lo resentí tanto.

Tal fue mi humillación que me regresé por el bosque, con tan mala suerte que me topé con el temible lobo, aún escurría la sangre de la abuela entre sus fauces, como estaba enfurecida por los hechos acontecidos y tantito que el lobo me terminó de llenar de piedritas el morralito, me lancé sobre él hecha una fiera y el lobo que no se lo esperaba, cayó tieso de un infarto.

En esas estaba cuando caigo en cuenta que la ley podía pensar que era una homicida y maltratadora de animales, quise limpiar la escena, la cabaña me costó un buen de tiempo y esfuerzo y me quedó a medias, solo se podía sospechar que ahí había ocurrido algo, al lobo tuve que quitarle la piel y como era luna llena y hacía tantito de frío me cubrí con ella.

Esa noche era de luna sangrienta y ésta también me marcó dejándome la piel del lobo como propia y ahí nace otra leyenda, solo que para darle un poco más de realismo, por aquello del apantalle, en vez de poner Mujer Loba me nombraron como masculino.






Y de ahí viene mi insaciable sed y apetito de venganza contra todo mortal que, cuando me transformo .... ¡ME LO COMO!


Más relatos con Dorotea y el final inesperado de Una Navidad de Cuentos

viernes, 5 de octubre de 2018

Brindis

El Brindis
Todo había sido estupendo en los tiempos pasados, aún recordaba con cierta melancolía la ceremonia religiosa, todo un ritual con el trasfondo que en su momento no llegué a percibir.
La recepción, el baile, el vino en abundancia, exquisitos platillos, mesas perfectamente ordenadas para los cientos de invitados y allí, en un sitio importante, nosotros dos.

Todo fue perfecto por un tiempo, luego vino aquella rubia que te quitó el sueño, después una morena que te hizo trastabillar, y la pelirroja que te partió el corazón en dos. ¡Hombre de Dios!, a nada le ponías reparo.

Y ahora estamos aquí, tú con una lista interminable de "disculpas" y yo intentando no darte en la cabeza con la sartén que traigo en la mano.

Al final todo se asienta, ni tú eres para mí, ni yo soy pieza decorativa para un Don Juan que por nada sienta cabeza.

Tiempo después, me encuentro dando rienda suelta a mis más alocados movimientos en un baile frenético que me trae de vuelta a mi amada libertad.

¡Brindemos por las mujeres solteras!.

Más relatos con Juan Carlos

jueves, 13 de septiembre de 2018

Encrucijada



Llegan dos heridos de bala al área de urgencias del Hospital General.
El informe de los para-médicos indica que un extranjero entró a un establecimiento express y cuando se vio acorralado empezó a disparar hiriendo de gravedad al dependiente, minutos después llegó la policía e hirió al extranjero.

Viernes por la noche.
Solo está el médico de guardia, la situación es crítica para ambos, debes atenderlos por igual, al evaluarlos te das cuenta que el extranjero se encuentra en una situación más grave.

Para ese momento ha llegado la familia del dependiente, sus dos pequeños hijos y su esposa que se muestra destrozada, el corazón se te aprieta.

Eres consciente que el dependiente resistirá unos minutos más y el extranjero prácticamente está agonizando y te diriges a atender al dependiente de tu misma nacionalidad. ¡Es lo justo!, piensas.

En el último momento vuelves a pensarlo y te das cuenta que serás responsable de la muerte de un hombre, sí, es un extranjero, pero ante todo es un hombre con iguales derechos; entonces regresas sobre tus pasos y tratas de salvarle la vida.

*Supongo que todos en algún momento hemos estado en la encrucijada de, hacer lo que tenemos que hacer o dejarnos guiar por lo que consideramos "justo"


Divagaciones Nocturnas nos coordina con el tema "Xenofobia"

jueves, 6 de septiembre de 2018

Tener una amiga así...

A menudo voy corriendo, piso aquí, piso allá, empujo algo y sigo mi camino, he abandonado la emoción por los detalles de observar la vida con detenimiento.
Soy como aquel cementerio de hojas muertas que ya no besan la luna y solo esperan que el viento las empuje.

Un día como otro cualquiera, con las prisas por delante abandoné la idea de trasladarme en auto, eran cinco calles con un tráfico imponente, llegué el inicio de mi decisión, seguir por el mismo camino o irme por la acera de enfrente y opté por lo segundo, en la primera había un montón de negocios de mecánica y el segundo un extenso terreno baldío y descuidado por el pasar de los años.


Mi carrera iba contra reloj, si la alarma de el móvil se escuchaba estaría perdida, me abrí paso por la banqueta llena de maleza con mis preciosas zapatillas de suela roja, sin esperarlo y por detrás llega mi amiga a la que todo le pasa.

Ya mi mente empezaba a resignarse que algo me sucedería, sí, lo reconozco, parece un imán para la mala suerte y quien está con ella segurito algo le ocurrirá, pero así es ella y es mi amiga.

Emocionada se me acerca tanto que me empuja sin pensarlo y yo que iba a marchas forzadas doy el paso pero hacia un lado. Una enorme varilla oxidada me traspasa zapatilla y va a salir por el empeine de mi pie.

Sangre corriendo por todas partes, mi amiga asustada y desesperada intentando tomar aire y desvaneciéndose en mis brazos, intentaba mantener el equilibrio para no hacerme más daño pero ella tan pesada...

Los señores mecánicos que se habían dado cuenta de todo salieron en nuestro auxilio y llamaron a una ambulancia y nos montan a las dos en ella.

El colmo de aquel día fue que la enfermera que me atendió le gustaron tanto las zapatillas que no quería cortarlas, la sangre seguía saliendo y ya empezaban los mareos.

¡Córtalo!, le repetí hasta el cansancio y ella solo mencionaba.

- ¡ No, no quiero dañartelos ! 
                      ¡ Joooer con la niña !  😢


El vuelo hoy ronda por la amiga Mujer Virtual y su estela es "Con el pie izquierdo"

jueves, 23 de agosto de 2018

El corredor

Espero paciente en el corredor donde acecha la muerte, se aproxima voraz mostrándose fiera, ha seleccionado a un pobre individuo que se encuentra en la cama 241, lo han bordeado las sombras, en forma nada armónica se enciman unas a otras sobre él, se entremezclan para evitar que un atisbo de luz llegue a sus ojos.

Observo desde la ventana, es una postal desgarradora, hay soledad y dolor y un deshacer de su vida que en la habitación se resquebraja a cada milisegundo que pasa.

Su humanidad ensortijada por un laberinto de tubos plásticos que vienen por la enfermedad y el tiempo que se acaba.

Me acerco piadosa, llevo un pañuelo escondido en el hueco de mi mano y con él, seco sus lágrimas.

- ¡Tranquilo, el dolor se está yendo!.


Más sobre pañuelos y corbatas con Rhodéa Blasón

jueves, 16 de agosto de 2018

Tirando la toalla

Siento el cansancio en la pesadez del cuerpo, sentada bajo el amparo del viejo árbol busco en el horizonte una chispa que reavive mi espíritu, mis dedos juegan con el colgante de angelito que traigo al cuello, pero es lo único que puedo hacer, no tengo  fuerzas para más.

Desde el suelo todo se ve distinto, las personas pasan, se escucha el crujir de las hojas de otoño, el taconeo disperso, detengo la vista en las pequeñas sombras que aparecen por momentos y observo de nuevo el horizonte, el atardecer pronto aparecerá.

Absorta en mis pensamientos me olvido que a mi lado está Ruly, más perezoso que yo, no tengo deseos de hablar, ni siquiera con él, su voz suena como un martillazo en mi cerebro.

¿Cansada?,
¡Vaya pregunta!

Usualmente los sábados por la tarde es el último jalón de la semana, el día se vuelve más largo, las clases más pesadas, hay una parte en mi cabeza que se dispersa hasta mi vieja casa, este día siento que no llegaré, el cansancio me ha atrapado, me siento vencida al abrigo del árbol.

Ruly me insiste que es tiempo de retirarnos pero, manejar dos horas de regreso hasta mi vieja casa es casi imposible.

¿Será que puedo teletransportarme?

☹️ 

Neogéminis nos conduce.
(Las visitas a sus blogs con gusto las haré el viernes tarde/noche).